Guitarras pegajosas, sonido garagero extraído de algún sótano de Puerto Rico, letras provocativas y sucias canciones de amor-odio. Eso, ni más ni menos es Dávila666. Hay que oírlo para creerlo: una banda latina rockeando con maestría al estilo de los Stooges, con trazas de la Velvet o los Stones, sin olvidar el punto shoegaze de los Jesus and Mary Chain. Todo eso metido en la batidora y exprimido en un rico zumo multivitaminado de canciones que muestran descaro y valentía en cada corte.
Este pequeño gran milagro que
surge en Puerto Rico es digno de toda
admiración posible, en una tierra sin referentes musicales directos en el
género, surge una banda dispuesta a devorar el mundo con un sonido descarado y
arrogante. El sabor de la banda es fácil de advertir a las primeras escucha. Se
trata de un rock and roll muy básico con raíces en los sonidos de los 50s/60s,
con progresiones instrumentales primitivas y apoyado en una producción básica
pero cuidada. Existe la sensación de estar escuchando una banda del pasado al
escuchar ese sonido ronco de la voz y el desgarrador sentimiento que la
guitarra desprende. Sus ambientes nos retrotraen al sonido de Chuck Berry o
Jerry Lee Lewis y las letras inocentes calan en el oyente por su aparente cursilería.
Aunque cuando vayamos profundizando en su significado, nos daremos cuenta que
son turbias y desquiciadas, un producto del Diablo. De los rincones más turbios de
Puerto Rico surgen los componentes de esta peculiar banda. Carlito Dávila, AJ
Dávila, GiGi Dávila, Johnny Otis Dávila, The Latin Snake y Panda Dávila. Nada
de nombres propios, -como si de una
jodida banda de moteros se tratase- donde alias de guerra muestran a un grupo
cargado de misticismo, donde la procedencia caribeña y el nombre extraído del mismísimo
demonio atrae la atención de una manera irrefrenable. Después están las
canciones, cargadas de rabia y autenticidad. Letras que hablan de mujeres
peligrosas que destrozan la vida de nuestros ilustres protagonistas, que en
ocasiones cometen actos depravados que plasman en versos agrios, pulidos con
whisky y tabaco, mientras sus sudorosos codos se apoyan en tenebrosos tugurios
de las peores esquinas de San José.
De Puerto Rico al mundo. Su
primer disco en 2008 sirvió para darles a conocer en su país natal, e
inmediatamente ese imparable sonido se cogió el puente aéreo de aquel
territorio no incorporado hacia la tierra prometida americana, donde los
gringos disfrutaron con canciones cuyas letras entendían pero hacia cuyas guitarras parecían
tener una atracción fatal. Cuando se publicó el segundo LP 'Tan Bajo' ya nada
podía pararles y su influencia se estableció como la pólvora. Aquel año
acabaron con reviews muy positivos de MNE o Pitchfork y con conciertos en
festivales de relativo prestigio como el Primavera Sound y el South By
Southwest. Aquel era el primer grupo portorriqueño de rock que triunfaba en el
exterior, con un sonido que nunca se traicionó a sí mismo, con canciones
autoproducidas y una seña de identidad que los convirtió en únicos. Tras
publicar el segundo disco en 2011 se toman un merecido receso para asimilar
todo el éxito conseguido. A día de hoy Dávila666 no está disuelta tal y como
muchos creen, sino que están en un parón indefinido donde cada uno de los
integrantes ha podido dedicarse a sus proyectos.
La bada ha publicado múltiples
EP`s, Singles y Slipts junto con su par de largos, y entre todas esas canciones
me atrevería decir que no hay ninguna que sobre o que tenga una función
exclusiva de relleno. La variedad de estilos que puede aportar la banda, desde
el sucio garage anfetamínico hasta baladones con tintes psicodélicos y todo lo
que hay entre medias. Nada sobra. De toda esa enorme colección de temas, me he
atrevido a realizar una pequeña reseña de los que a mi parecer resultan los más
míticos, los temas que deberías escuchar para saber si realmente perteneces a
la religión de Dávila666. Cuidado, ya que una vez que tienes la marca del
diablo, es difícil desprenderse de ella...
‘Basura’ Es un tema con unas
guitarras sangrantes y roñosas donde podemos escuchar unas letras que recitan
una retahíla autocritica de la impureza de su propio ser. Los Dávila se sienten
sucios, se sienten basura y por eso componen este tema que abre su primer LP.
El estribillo y los coros aportan un punto refrescante al tema. Coge toda la
rabia que tenían los Strokes en su disco debut, multiplícala por tres y tendrás
una aproximación de la fuerza que desprende este tema. Un solo de guitarra
abrasivo termina de hacer saltar todo por los aires. ‘Dimelo ya’ tiene un tono
mucho más popero. Sin duda las liricas tienen un tono festivo, donde se cuenta
una curiosa historia de desamor bastante divertida. Aquí apreciamos la
capacidad del grupo de manejar las letras, mostrando una auto parodia de la que
salen muy bien parados, sin caer en el ridículo.
‘Tu’ es el baladón de su disco
debut. Sin duda son marcadamente presentes las influencias a la Velvet y por asociación
a Jesus and Mary Chain. Parece un homenaje a 'Sunday Morning' de Lou Reed y los
suyos, con un tempo pausado, voces susurradas y ese xilófono que aporta un
punto lisérgico que logra abstraer y relajar al oyente. Dávila666, capaces de
abrasar con sus guitarras y acariciar el oído del oyente de un tema a otro.
Para ‘Callejón’ vuelve de nuevo
la garra y la guerra, en el quizá sea uno de mis temas favoritos de la banda.
Con unas rasgueo de guitarra inicial que ya nos muestra que estamos en camino
hacia la Motor City, imitando a Iggy y sus Stooges. Letras depravadas y ritmo
muy agresivo, que alcanzará su clímax en el estribillo. Reservo el contenido de
la letra para que los oyentes la descubran y aprecien. No serviría de nada transcribirlas
aquí, hay que apreciarlas. Es Rock and Roll.
Para el siguiente disco nos
vuelven las letras con sentidos ocultos a las primeras de cambio con
'Obsesionao'. Lo más notable del tema son los coros que cabalgan perfectamente
junto con la instrumentación, logrando uno de los puntos altos de la banda,
especialistas en construir joyas así. Se aprecia ahora que la banda tiene
muchos más recursos, y técnicamente se les aprecia un punto por encima de su
inicio. De nuevo una balada como ‘Yo sería Otro’ muestra su versatilidad
llevaba a los extremos, con una canción de tempo medio que sin duda hará las
delicias de todos aquellos corazones rotos, ya que desprende dolor y verdad a
partes iguales. ‘Si me Ves’ es otro guiño a los hermanos Reid, con una voz
oscura e hipnótica, donde podemos apreciar de nuevo el tacto del grupo en las
distancias cortas. La canción más punkarra de este segundo disco es la que
acompañará a muchos de vosotros en las noches de borrachera, cuando gritéis a
coro con los colegas el estribillo de este temazo directo a la cara. ‘Mala’ es
pura furia, pura rabia, puros Dávila. Esta es la canción que hace saltar todo
por los aires de aquellos que podían pensar que el grupo se estaba ablandando
con tanta baladita. Ni mucho menos. Lo cierto es que al grupo se les podría considerar
como un poco misóginos, o que realmente les han partido el corazón muchas
veces, ya que cualquier referencia al género femenino viene marcado con
reflexiones negativas hacia ellas, haciéndolas ver como vengativas, egoístas y
malvadas. ‘Esa nena nunca regresó’ es buena prueba de ello. Como colofón
hablaré de la mítica cover de The Nerves y su ‘Hanging on the Telephone’, canción
que pasa de ser un temita ower pop sin maldad a una canción con un gancho
terrible y mayor velocidad. Las letras, cómo no, en la línea depravada y
corrupta del grupo.
En definitiva, Dávila666 es una
banda que merece ser tenida en cuenta como una de los grupos de rock con más
marcha actualmente en el panorama latinoamericano. Sabemos que están actualmente
en un receso, pero volverán. Volverán por que la marca del diablo no se marcha
nunca, es imposible de quitar. Del mismo modo que resulta imposible abandonar
sus ingeniosas letras y su apabullante sonido. Dávila es puro rockanrol.
articulo originalmente publicado en Vanishingpoint.es
articulo originalmente publicado en Vanishingpoint.es
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