Puedes
oír el sonido de los helicópteros sobrevolando encima de tu cabeza, mientras,
allá a lo lejos la selva se agita y un misterioso rumor parece emerger de la
oscuridad. El sudor brota incesante de tu frente, y lo secas con una mano
mientras sujetas un fusil de asalto con la otra. Bienvenidos a Vietnam.
Sin duda, este disco debut de The Black Angels es un viaje a un
tiempo y un lugar muy concretos. Este fantastico e inquietante sonido procede
de influencias más o menos directas de la
Velvet Underground o The Doors,
pudiendo ser considerado a primera vista como psicodelia con alto grado de
pesadez. Recuperando el imaginario popular de la guerra de Vietnam, al cual se
hace referencia de manera sugerida o directa en varios temas, se consigue un
disco de una atmósfera opresiva y asfixiante. Sin duda es un buen punto de
referencia para un disco tomar el sonido y el contexto político de una época.
La guerra de Vietnam en su día fue una de las causas contra la que más ahínco
se luchó por parte de la juventud de la época, lucha que acabó filtrándose sin
muchos problemas en la cultura músical de aquellos días, enmarcados dentro de
la corriente hippie. Pero los Black Angels se separan un poco de todo aquello,
y no cantan canciones en favor del Peace & Love. Lo suyo es mucho más
sangriento y visceral. Literalmente su música nos introduce en la jungla a
luchar contra el enemigo y a defendernos de nosotros mismos con las armas
cargadas y el cuchillo entre los dientes.
'Young
Men Dead'
ya nos pone en alerta con sólo oír sus primeras notas. La letra hace mención a
penosas marchas por la montaña, cargando armas y matando. Matando y matando. El
Drone, combinado con el decadente sonido de la batería hace volar nuestra mente
lejos de cualquier lugar al que anteriormente hayamos visitado. El tempo lento
de la canción puede hacer perder el sentido a más de uno. La guitarra mantiene una presencia
testimonial en el tema hasta que nos ataca furiosamente por la espalda en el
momento más inesperado. Sentimos como nos ahoga hasta que llega el instante en
el cual todo se vuelve borroso y parcialmente oscuro.
Pero al parecer todo no ha sido más
que una pesadilla: No estamos muertos y seguimos en el infierno sobre la
tierra. Tuvimos que dejarlo todo atrás por surcar medio mundo a acudir a una
cita con el oscuro ritual de la muerte. Aprendimos el sentido del miedo en su
mayor grado y seguimos preguntándonos porqué. Puedo oir girar las aspas del helicóptero
que de nuevo me transportará a 'The First Vietnamese War'.
Instrumentalmente la canción sigue manteniendo un tempo lento, buscando
hipnotizar al oyente con sus embaucadoras fragancias. El guitarrazo cargado de
Wah que nos aparece en el minuto uno, hace dar vueltas a nuestra mente y
plantearnos los motivos de este viaje sin retorno a la locura. La tensión no
termina nunca de resolverse y esto puede hacer perder los nervios a más de uno.
Despues de los dos aplastantes temas
del comienzo, nuestra mente quedará totalmente
saturada para el momento en el que aparece en escena 'The Sniper at The Gates of Heaven'. No hay nada más angustioso y
terrible que aquel peligro que no podemos ver, ni siquiera advertir. Una simple
bala puede acabar con todo en cuestion de segundos. So just wake up, wake up, wake up... De nuevo el ritmo tribal sigue
acechándonos en este tema, donde las referencias a la muerte y la paranoia
siguen muy presentes. Los alaridos que nos lanza Alex Maas sin duda consiguen introducirnos más en la paranoia.
Para ‘Better of Alone’ el espíritu del rey lagarto queda resucitado en
la canción que The Doors pudieron
perfectamente haber compuesto. Como siempre, el disco queda instrumentalmente
comedido, sin saturar al oyente con un muro de sonido y buscando tocar la fibra
con simpleza. El disco proseguirá el descenso a los infiernos, dejando al
oyente exhausto pero satisfecho. Esperamos que lo disfrutéis.
Crítica originalmente publicada en VanishingPoint.es
Los Temazos: Young Men Dead, The First
Vietnamese War, The Sniper At the Gates of Heaven
Etiquetas: Psicodelia

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