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martes, 21 de mayo de 2013

Kyuss (1987-1995)




Every man, woman, and child alive should see the desert one time before they die. Nothin' at all for miles around. Nothin' but sand and rocks and cactus and blue sky. Not a soul in sight. No sirens. No car alarms. Nobody honkin' atcha. No madmen cursin' or pissin' in the streets. You find the silence out there, you find the peace. You can find God. So we drive west, keep driving till we find a nice little town. These towns out in the desert, you know why they got there? People wanted to get away from somewhere else. The desert's for startin' over.


Nunca un lugar inspiró tanto a un estilo de música. El stoner rock, también conocido como desert Rock surge a comienzos de los años 90 en la zona de Palm Desert. Esa es la versión oficial, pero la historia comienza muchos años antes. Eric Clapton funda Cream en 1966, aportando a la escena un blues mucho más pesado, un sonido novedoso cargado de tintes psicodelicos. Eran los días del paz y amor, siendo su aparición un soplo de aire fresco para una generación. Siguiendo esta estela de Cream, posteriormente llegarían grupos como Blue Cheer abanderando el Rock psicodelico con mayor pesadez y ya entrados en los setenta Black Sabbath daría el pistoletazo de salida al Heavy Metal. Estos grupos podríamos considerarlos como las raíces del genero que se expandiría años después. En una generación sin el desarrollo de los medios de comunicación los chavales pudieron disfrutar de grupos de contundencia instrumental gracias a bandas como Led Zeppelin, Deep Purple, Grand Funk Railroad o Black Sabbath. En sus años buenos crearon un sonido con una potencia terrible. A la sazón de estas bandas, surgieron otras muchas más que buscaron llevar al límite el sonido. Durante la última parte de los 60 y la primera mitad de los 70 surgieron cantidad de bandas que buscaban recrear ese sonido 'pesado' aportando cada una su particularidad. Muchas de ellas apenas grabaron un disco o un par de singles, recibiendo nula atención. Pero la semilla estaba plantada por todos aquellos fanáticos del cautivador ambiente de las guitarras con fuzz hasta los topes y las baterias monstruosas llenas de fuerza.

No podemos negar la importancia de Black Sabbath como influencia básica del stoner rock, especialmente los cuatro primeros discos de la banda británica. Tomando inicialmente los patrones del Blues en sus comienzos, Black Sabbath rápidamente darían un giro en su estilo con la publicación de su primer sencillo 'Evil Woman' en enero de 1970. No fue una banda adorada por la crítica que declaró en su día que su sonido era «improvisaciones discordantes con el bajo y la guitarra rodando como obsesos de la velocidad pasados de rosca sobre los perímetros musicales del otro, aunque sin encontrar nunca del todo la sincronización». A pesar de todo eso, el grupo consiguió grandes ventas y Paranoid del mismo año llegó a ser número 1 en las listas. Lo importante de este hecho fue que Black Sabbath fue la primera banda con este sonido tan pesado que tuvo notable éxito comercial. Este es el motivo de que sean pioneros en el Heavy Metal, lo cierto es que había muchas bandas que buscaron un sonido parecido, pero Black Sabbath fue la que dio en el clavo. Posteriormente Black Sabbath y el Heavy Metal tomarían otras direcciones quedando ese sonido oscuro y profundo de sus comienzos olvidado en estanterías repletas de polvorientos vinilos. Los discos Paranoid, Master of Reality y Vol. 4 quedarán como testamento de lo que el heavy metal pudo haber sido y no fue con un tempo lento y una cadencia contundente, acompañada por las terribles escalas y mastodónticos solos de guitarra de Tommy Iommi.

Tuvo que hacerse mayor la generación que había crecido junto a las estanterias de polvorientos vinilos, agarrar una guitarra y tratar de emular ese sonido que llevaba 20 años olvidado por todos. Allá en el desierto de Palm Desert, al margen del Hair Metal de los Angeles y alejados del Grunge de Seattle un grupo de chavales deciden seguir su propio camino, el camino que les ha dictado el desierto, fundando Kyuss en 1987. John Garcia, Josh Homme, Brant Bjork y el bajista Chris Cockrell (que sería sustituido al poco tiempo por Nick Oliveri) formaron Kyuss siendo apenas unos chavales de instituto con ganas de comerse el mundo. El desierto, la aspereza de las dunas y lo atractivo del paraje les hizo pivotar hacia allí, como una imperiosa necesidad imposible de evitar. En pueblecitos aislados de la zona de Palm Desert se volvió popular las 'desert parties' o 'generator parties'. Allí Kyuss y otras muchas bandas elegían un punto del desierto y simplemente tocaban bajo las estrellas sus danzas espaciales, regadas con interminables jams hasta el amanecer. Podríamos considerar estos actos como algo que rompía los habituales cánones musicales que podamos conocer, ya que tocaban música por el simple placer de hacerlo. Tocamos en las dunas por que los clubs de Los Angeles no nos aceptan, pero un día lo harán y nosotros cambiaremos las reglas del juego.



Después de madurar ellos y madurar su sonido en 1990 se publica el EP Sons of Kyuss. Un sonido muy bruto, con influencias muy destacables del Trash Metal y -cómo no- de Black Sabbath. Al fin y al cabo no eran más que unos chavales haciendo ruido, pero se podía advertir un poso de algo grandioso. Canciones como las espídicas 'Isolation Desolation' o 'Love Has Passed Me By' tenían magia en el aire. Primitivas y bestias, sin un ápice de cariño o delicadeza. Aquí podríamos marcar una pequeña estaca en el suelo en el contexto musical de la época. El Hair Metal o Pop Metal al estilo MTV tenía fecha de caducidad a finales de los 80, mientras que al norte, en Seattle, el grunge estaba preparado para triunfar a una escala global. Pero Kyuss no pegaba en ninguno de los dos grupos. Ciertamente el glamour de Los Angeles no iba con ellos, y el grunge era una ola con la que había afinidad, pero quedaba quizás un poco lejos geográficamente, y a la postre espiritualmente también lo estaría. Las cosas siguieron en calma para la banda, descubriéndose a si mismos en Wretch, el primer álbum de la banda. Fue un recopilatorio de algunas canciones del EP junto con otros temas del grupo. Todavía se les notaba muy jóvenes y era momento de seguir puliéndose en directos arrolladores e ir gestando una base de fans antes que hacer un disco más ambicioso.

Es dificil saber que pasó durante la primera mitad de 1992 para poder apreciar el salto cualitativo que sucedió entre Wretch y Blues for the Red Sun. Chris Goss, el frontman de Masters of Reality se quedó impresionado al verles tocar en directo, y apostó por ellos para ser su productor de su segundo LP después de Wretch. No sabemos qué pasó en las sesiones de trabajo pero realmente se gestó un disco para la historia. 'Thumb' comienza sinuosa con un punteo tranquilo y sosegado, hasta que empieza el grupo a funcionar en bloque de un modo aplastante. Todo suena como debe, con una potencia instrumental descomunal, de riffs profundos y batería apabullante mientras la voz rasgada de John García arrastra todo a su paso. Josh Homme usaba un amplificador de bajo para su guitarra, buscando conseguir ese sonido grave y cavernoso que el necesitaba para darle ese tamiz añejo. Aquel era su homenaje a los polvorientos vinilos de 20 años atrás. Los mismos veinte años que tenía el por aquellos días mientras revolucionaba a escala underground el metal alternativo y fundaba la nueva era del Stoner Rock. Si el grunge tenía su 'Smells like teen Spirit' Kyuss buscó crear su 'Paranoid' en el segundo tema de su segundo disco. 'Green Machine' quedará para la historia como la canción absoluta de Kyuss. Rápida, seca y directa. Las influencias del Trash Metal de los primeros Metallica y la fiereza en los riffs de Black Sabbath dieron pie a una de las mejores y más aplastantes temas de los 90. Porque la vida no es dulce, la vida es amarga y por qué ''I see pretty flowers at my feet, Cool breeze, clean air, Hy-Fidelity. Pretty please, pretty please, pretty please get the hell away from me'' y porque durante esos 3 minutos y 20 segundos que dura el tema todo parece tener sentido. Aire limpio y una brisa fresca, ellos no necesitaron más el tiempo que estuvieron juntos y tu tampoco. El tema habla de librarse de la codicia, de todo aquello innecesario y banal para vencer a los demonios internos.



'50 Million Year Trip' nos enseña las dos caras de Kyuss. Capaces de hacer temas con dureza metálica y dulzura lisérgica. Fuerte, pero suave a la vez. El tema empieza abrasando todo a su paso a una velocidad bestial con un riff machacón que busca alterar la percepción sensorial del oyente. La voz de John García rompe grave y densa, rebotando sus letanías en nuestra cabeza. Hacia el minuto 2 el tema estalla por los aires y la nave esta lista para despegar. Lentamente el ruido se va calmando y la canción se eleva. Se eleva mas allá de las nubes, más allá de los valles y la montaña. Viajamos lejos, muy lejos de aquí. Son 50 millones de años en 3 minutos. La voz que antes sonaba con aspereza ahora acaricia los oídos del oyente en relajante melodía, acompañada por un riff puramente espacial que nos transporta a otro lugar en el espacio y en el tiempo. Es momento para el oyente de dejarse llevar por lo acuoso del sonido, condenado a flotar eternamente en el espacio y el universo que Kyuss ha construido para ti.

Sin duda el alma de Kyuss son los riffs de Josh Homme junto con la característica voz de John García, pero no debemos olvidarnos de las baquetas del inefable Brant Bjork, que junto con Nick Oliveri al bajo otorgan la profundidad cavernosa al sonido del grupo. Podemos apreciar esto en el tema instrumental 'Apothecaries Weight', donde la banda se despacha con soltura con todas sus virtudes y ningún vicio. Destacamos también 'Freedom Run' en el tramo final del disco, cuya capacidad hipnótica sigue vigente después de decenas de escuchas. Uno literalmente queda absorbido por el fraseo inicial que nos sugiere que quizá seamos libres, o no tanto. Robé por ti, recorrí miles de kilómetros en el desierto por ti, y no hay nada que tú puedas hacer por mí. Esto es Kyuss invocando a los dioses me lo parece a mí. La cuestión es que el tema arrastra una potencia brutal en lo instrumental, con un bajeo muy marcado y la guitarra sonando cavernosa. Pero sin duda lo memorable es la garra que nos transmite John García cada vez que se desgañita intentando alcanzar el mejor registro vocal posible. Solo le queda a uno por sacudir la cabeza hacia delante sin fin. Mención especial para 'Writhe', en lo que viene siendo una nueva muestra de Kyuss de poder tocarlo fuerte y cantarlo suave. La voz de García, esta vez esta comedida y sonando dulce, mientras las guitarras siguen igual de graves. Es esta combinación lo que la convierten en una canción única, sosegada, fácil de disfrutar. El sólo de guitarra que viene en el tramo medio del tema es sencillamente liberador y refrescante. Nunca nadie pensó que el metal podía sonar así hasta que Josh Homme encontró este sonido. Sin duda la sensación que queda después de viajar durante casi una hora por estos ambientes tan abruptos es la de cansancio absoluto. Pero una vez que se ha disfrutado de esta obra maestra por completo, una pequeña semilla se planta en nuestro cerebro para siempre, las cual nos hará no olvidar este momento jamás.

Depuse de hacer historia en el Stoner Rock Kyuss se encontró en la encrucijada al ver su discográfica ser absorbida por Elektra Records. Era el momento de confirmar las buenas sensaciones que se habían demostrado en el disco anterior y para 'Welcome to Sky Valley' se pusieron metas aún más ambiciosas. En teoría el álbum se divide en 3 grupos de canciones. Estas 3 secciones nos muestran todo el rango ampliado del sonido Kyuss, partiendo desde el metal más abrasivo hasta la psicodelia espacial. El primero de estos actos comienza con la potentísima 'Gardenia'. La primera impresión que puede sobrevenirle al oyente es el hecho de que las guitarras suenan todavía con mayor profundidad, siendo un nuevo intento por parte de Josh Homme en la búsqueda de ese sonido catártico y volcánico. Tras un comienzo violento, el sonido se vuelve más juguetón, con ritmos funky, como si de alguna danza tribal se tratase. Pero Kyuss solo busca confundir al oyente, y cuando parece que el tema va a terminar de ese modo, nos sobreviene una nueva oleada de sonido que traspasa con terrible dureza nuestros tímpanos. 'Asteroid' tiene un sentido mucho más experimental e introspectivo, con sonidos rotos y descoordinados, como si la banda tuviera la intención de desorientar de nuevo al oyente. En el fondo 'Asteroid' resulta ser una introducción para 'Supa Scoopa and Mighty Scoop', que abre el tramo más memorable del disco. La voz de John García suena sincera y desesperada al comienzo, con inusual claridad al no estar solapada por instrumentos. Aquí podemos apreciar la gama completa del sonido Kyuss, con cambios de ritmo brutales, llevando a la canción perfectamente domada en el caos en seis minutos de puro virtuosismo instrumental. La canción suena de algún modo a despedida, como si el grupo supiese que esta genialidad de juntar a estos maestros rockeros no pudiese perdurar mucho en el tiempo ''We've been laughing, Since you've been gone, And I want to know, Did you all enjoy the show?, It's so sad to see you go''. La brevedad de ciertas cosas buenas debe ser disfrutada en el momento y en el lugar. Esta canción, esta banda y este grupo estaban ligados a una época en concreto, sabedores de que algo terminaría de romper esta magia tan potente.



'100º Degrees', como muchos la describieron en su día es la canción perfecta para pegarsela con el coche. De nuevo  un tema con directa inspiración trash arranca a toda pastilla, y solo invita a pisar el acelerador hasta el fondo del pedal. En cierto modo es una especie de catarsis o estallido final, con ese grito que termina estirado en el final de la canción. Se da por finalizado el tramo potente del disco y llega uno de los momentos de mayor genialidad de Kyuss en toda su discografía. Como ya he comentado, son unos especialistas en el sonido pesado, pero en la dupla de canciones 'Space Cadet' y 'Demon Cleaner' nos muestran su lado mas groovy y pausado. Dos canciones que no pueden ser concebidas ni escuchadas la una sin la otra. Por primera vez oímos guitarras acústicas y sonidos calmados, perfectos para disfrutar mientras pasan los minutos mientras observamos elevarse el humo hacia arriba. Las letras hablan de lugares extraños del espacio, de la sensación de estar solo en la infinidad del espacio. Estoy solo sentado al borde del acantilado, desesperado del todo ''Waiting is hard, fucking takes so long’', la espera es larga y ya va durando demasiado. Esperas y esperas, pero nunca sucede nada. ¿Pero acaso tiene que suceder algo? reflexiona García cantando en el registro más suave de su carrera. Quizá no haya que esperar nada de nadie, quizá aquel cadete del espacio esta sólo allí arriba y se hace a la idea de que su cuerpo permanecerá flotando hasta el fin de los tiempos, hasta que algún agujero negro le absorba o hasta que al universo le dé por contraerse en un solo punto y todo vuelva a empezar de nuevo. Mientras eso ocurre tenemos siete minutos majestuosos para flipar en un bucle infinito. 'Demon Cleaner' vuelve a traer un poco de ritmo, pero sigue siendo otro tema bastante calmado para lo que nos tiene acostumbrado este grupo. Según se cuenta en los mentideros, esta cancion la compuso Josh Homme acerca de cierta fobia suya a los dientes. Debe tener una pequeña manía acerca de tenerlos siempre limpios, y por ello consideró titularla así. La letra no menciona directamente este aspecto, sino que más bien hace referencia a uno mismo y la purificación de los demonios internos. Pero aquellos demonios internos no pudieron ser exorcizados y la banda comenzó su fragmentación nada mas terminar de grabar 'Welcome To Sky Valley', cuando el batería Brant Bjork abandonó el grupo, agotado de las interminables giras y los diversos roces con algún compañero de la banda. Fue reemplazo por Alfredo Hernández, pero la banda no volvió a ser la misma.

El canto del cisne pudo llegó con el álbum '...And the Circus Leaves Town'. Obviamente el título del disco suena a despedida, y no fue de extrañar que la banda decidiera disolverse oficialmente en octubre de 1995, justo unos meses de la publicación de este álbum. Más que un álbum cohesionado como los 2 anteriores LP, este suena como un conjunto de canciones apresuradas, algunas con tremenda brillantez y otras algo aburridas. Musicalmente Kyuss sobrevive como leyenda y, por lo tanto, el mito queda congelado, listo para la vitrina, como el paisaje de invierno que presenta la portada de éste su último disco. Para entonces, la guitarra ya se ha retorcido y trabaja a destajo, impaciente, nerviosa, en espirales agudas y acompañada siempre por la abrasadora llamarada del bajo, obsesivo y perverso. El sonido resulta pues turbio, agotador; tan sólo 'Phototropic' y 'Catamaran' conceden unos minutos a la fantasía, a la virtualidad menos asfixiante y terrosa. Sobre el resto, apenas puede decirse que haya canciones bonitas. Como último golpe de genialidad podemos apreciar la desesperación y angustia que nos hacen tragar en 'El Rodeo' con esa letanía final que nos escupe con rabia John García. Aquí ya se empieza a advertir el sonido que se vería luego en bandas como Queens of The Stone Age, con esa ambientación al estilo western y mayor crudeza en el sonido. Sin duda un testamento notable.



Y ahí acabó todo. Brant Bjork siguió un tiempo con Fu Manchu y posteriormente se fue por solitario haciendo discos notables. John Garcia estuvo en varios grupos tales como Hermano y Unida. Durante 1997 sacó un EP con una banda llamada Slo Burn, la cual se dice que es la que tenía el sonido más Kyussero de todos estos proyectos. Josh Homme formó QOTSA, teniendo muchisimo exito como productor y frontman. Sin duda alguna su banda ha sido una de las más influyentes de los ultimos años en el panorama del hard rock y el metal alternativo. No podemos considerar el sonido actual de dicho grupo como stoner rock, ya que su estilo se ha ido depurando hacia algo irreconocible respecto al sonido Kyuss original. Muchas veces se habló de la vuelta de Kyuss, hasta que años atras John Garcia decidió subirse a un escenario a cantar las viejas canciones del grupo. Esto fomentó una nostalgia creciente y Brant Bjork junto con Nick Oliveri se añadieron al line up formando Kyuss Lives, para dar una extensa gira global y hacer vibrar de nuevo a sus fans. Josh Homme no se unió para completar el grupo original, achacando diversos motivos, y de hecho, les impuso una demanda amistosa en la cual les pedía no usar el nombre de Kyuss en los conciertos. Kyuss Lives pasó a llamarse Vista Chino, actualmente en proceso de grabación de un disco. Salga lo que salga de esta reunión, Kyuss siempre quedará en el recuerdo como la banda pionera del Stoner Rock moderno, poseedores de un sonido único y especial, capaz de tocar la fibra sensible a todos aquellos amantes del sonido auténtico. Allá en la oscuridad de la noche y en la hora más caliente del día, cuando estemos solos en el desierto, junto con el rumor del viento soplando sobre la arena de Palm Desert, podremos oír los riffs de Kyuss sonando en la lejanía hasta el fin de los tiempos.

Articulo originalmene publicado en VanishingPoint.es




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