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miércoles, 1 de agosto de 2012

Royal Headache - Royal Headache (2011)




¿Un grupo de garage rock con voces Soul? Puede sonar extraño pero Royal Headache se atreven con ello, consiguiendo un resultado sorprendentemente adictivo.

Estamos ante un grupo que consigue diferenciarse de otras bandas gracias al vocalista, que literalmente arrolla y busca destruir todo a su paso, con una versatilidad y potencia que haría estremecerse al mismísimo Rod Stewart. Con la fuerza Wilson Pickett y la inmediatez de The Jam, podemos tener una imagen aproximada de lo que es Royal Headache.

Un disco que busca tocar las emociones primarias y los sentimientos más básicos del oyente, convirtiendo la escucha en un ejercicio muy placentero. Canciones que suenan urgentes y apresuradas, quizás con la consciencia que el tiempo pasa deprisa y merece la pena aprovecharlo al máximo. Quizas a primera vista uno puede pensar que es una copia australiana de The Strokes, pero nada más lejos de la realidad, ya que el disco acaba dejando un poso mucho más auténtico y nos muestra un sonido que aunque comparte similitudes es diferente en muchos aspectos.

Empezar con ‘Never Again’ es toda una declaración de intenciones y un perfecto esbozo de lo que nos ofrecerá el grupo en el resto del álbum. Las guitarras suenan afiladas y con mucha potencia, siendo el complemento perfecto para la voz rasgada que nos regala Evan Minsker.

La arrebatadora fuerza de 'Girls', que en apenas un minuto y medio consigue dejar exhausto pero enfervorecido al oyente, desbordado del ansia que transmite el tema, capaz de devolver un segundo golpe mucho más fuerte que el inicial. Nos encontramos con los últimos 30 segundos del tema que son jodida magia y música de quilates, mostrándonos una fiereza brutal.

'Down the Lane' tiene una línea vocal proveniente del Soul más clásico, que deja un sabor de boca maravilloso. Uno no puede dejar de pensar en la crudeza que buscaba transmitir Otis Redding a finales de los sesenta, y verla replicada con toneladas de distorsión por parte de unos chavales resulta magnífico. 

Estos australianos nos regalan un álbum vitalista que captura la energía de una banda joven en la mayor de sus efervescencias creativas. Un disco que sirve para sentirse siempre jóvenes, o al menos para recordar que algún día lo fuimos y muy pronto no lo seremos. 26 minutos o toda una vida. Disfrutadlo.




Los Temazos: Never Again, Surprise, Girls, Down the Lane, Honey Joy.
Etiquetas: Indie Rock, Garage Rock, Soul


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