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martes, 31 de enero de 2012

The Chameleons - Strange Times (1986)


¿Realmente los años ochenta fueron tan malos para la música? Se han dicho cosas bastante poco favorables para esta década, y lo cierto es que no hay demasiadas cosas para destacar  si comparamos con otros decenios. Los años 60 fueron una auténtica revolución musical, con el estallido del movimiento hippie y la posterior agitación cultural de las masas. Las mejores bandas del siglo XX surgieron por aquellos días, y se publicaron auténticas obras maestras a finales de los sesenta. En los años 70 el sueño hippie se había desvanecido, pero se expandieron otros sonidos y se seguía haciendo música de una calidad soberbia. El género del rock progresivo tuvo sus días de gloria con bandas como Pink Floyd o Yes, mientras que por otro lado se popularizaron los sonidos más pesados gracias a grupos como Led Zeppelin o Black Sabbath. A final de los setenta se avecinaba una nueva tendencia musical y un drástico cambio en el género, con la proliferación de estilos como el punk o la new wave.

Con la entrada de la nueva década apenas quedaban grupos de aquellos que habían triunfado unos años atrás, y ahora las compañías discográficas con la ayuda de la MTV fueron los encargados de crear a las nuevas estrellas. Por primera vez estaba primando para las discográficas la idea de las ventas por encima de la calidad artística, y quizá fue esa la razón de que apenas se hiciesen un puñado de trabajos que realmente marcaron época. Estamos hablando de unos años donde se popularizaron unos estilos de música de consumo rápido: millones de bandas clónicas de pop metal salían por la tele haciendo el mismo tipo de canción una y otra vez. O grupos de new wave como Soft Cell o Spandau Ballet con sus puñeteros sintetizadores se llevaban la otra parte del pastel. Sin ser música necesariamente mala, su nivel era muchísimo peor respecto a todo aquello que se había estado haciendo unos cuantos años atrás. Apartadas de las tendencias principales de la época, convivían de modo marginal en el underground, bandas de noise, punk y hard rock de inspiración setentera, que tendrían su momento de gloria con el Grunge en los noventa.


Como os decía, la década de los ochenta fue una época oscura musicalmente hablando, pero existen algunos grupos como The Chameleons que merece la pena destacar. Se trata de una banda de post punk, cuya tendencia viene inspirada directamente de los sonidos oscuros que crearon los míticos Joy Division. Pero The Chameleons no fueron una banda tan pesimista ni decadente como el conjunto de Ian Curtis, sino que buscaron conjugar ese sonido misterioso del post punk, pero añadiéndole un tono colorido y vitalista. También hay que señalar que la época en la que estaban influía mucho en su sonido, así que esa pincelada ochentera viene fuertemente imprimida en su sonido.

Nos encontramos con un disco cautivador y con un puñado de canciones de gran calidad para la época, que ganan mucho con la producción tan lograda que tienen. La atmósfera del disco es inmejorable, conseguida gracias a voces con eco y las guitarras con delay. Al fin y al cabo no deja de ser un sonido muy cercano a los esquemas del pop, pero la carga instrumental de las canciones resulta ser muy elaborada, con largos desarrollos, siempre buscando la creación de temas redondos. No hay mucho más que añadir, espero que disfrutéis de este gran disco. Para que luego no se diga que en los ochenta se hacia mala música.



Los Temazos: Mad Jack, Caution, Soul in Isolation, Swamp Thing, Time the End of Time
Etiquetas: Alternative rock, Post-Punk, Pop/Rock

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