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sábado, 7 de diciembre de 2013

Dávila666: RockanRol canalla desde Puerto Rico

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Guitarras pegajosas, sonido garagero extraído de algún sótano de Puerto Rico, letras provocativas y sucias canciones de amor-odio. Eso, ni más ni menos es Dávila666. Hay que oírlo para creerlo: una banda latina rockeando con maestría al estilo de los Stooges, con trazas de la Velvet o los Stones, sin olvidar el punto shoegaze de los Jesus and Mary Chain. Todo eso metido en la batidora y exprimido en un rico zumo multivitaminado de canciones que muestran descaro y valentía en cada corte.

Este pequeño gran milagro que surge en Puerto Rico  es digno de toda admiración posible, en una tierra sin referentes musicales directos en el género, surge una banda dispuesta a devorar el mundo con un sonido descarado y arrogante. El sabor de la banda es fácil de advertir a las primeras escucha. Se trata de un rock and roll muy básico con raíces en los sonidos de los 50s/60s, con progresiones instrumentales primitivas y apoyado en una producción básica pero cuidada. Existe la sensación de estar escuchando una banda del pasado al escuchar ese sonido ronco de la voz y el desgarrador sentimiento que la guitarra desprende. Sus ambientes nos retrotraen al sonido de Chuck Berry o Jerry Lee Lewis y las letras inocentes calan en el oyente por su aparente cursilería. Aunque cuando vayamos profundizando en su significado, nos daremos cuenta que son turbias y desquiciadas, un producto del Diablo. De los rincones más turbios de Puerto Rico surgen los componentes de esta peculiar banda. Carlito Dávila, AJ Dávila, GiGi Dávila, Johnny Otis Dávila, The Latin Snake y Panda Dávila. Nada de nombres propios, -como si  de una jodida banda de moteros se tratase- donde alias de guerra muestran a un grupo cargado de misticismo, donde la procedencia caribeña y el nombre extraído del mismísimo demonio atrae la atención de una manera irrefrenable. Después están las canciones, cargadas de rabia y autenticidad. Letras que hablan de mujeres peligrosas que destrozan la vida de nuestros ilustres protagonistas, que en ocasiones cometen actos depravados que plasman en versos agrios, pulidos con whisky y tabaco, mientras sus sudorosos codos se apoyan en tenebrosos tugurios de las peores esquinas de San José.

De Puerto Rico al mundo. Su primer disco en 2008 sirvió para darles a conocer en su país natal, e inmediatamente ese imparable sonido se cogió el puente aéreo de aquel territorio no incorporado hacia la tierra prometida americana, donde los gringos disfrutaron con canciones cuyas letras  entendían pero hacia cuyas guitarras parecían tener una atracción fatal. Cuando se publicó el segundo LP 'Tan Bajo' ya nada podía pararles y su influencia se estableció como la pólvora. Aquel año acabaron con reviews muy positivos de MNE o Pitchfork y con conciertos en festivales de relativo prestigio como el Primavera Sound y el South By Southwest. Aquel era el primer grupo portorriqueño de rock que triunfaba en el exterior, con un sonido que nunca se traicionó a sí mismo, con canciones autoproducidas y una seña de identidad que los convirtió en únicos. Tras publicar el segundo disco en 2011 se toman un merecido receso para asimilar todo el éxito conseguido. A día de hoy Dávila666 no está disuelta tal y como muchos creen, sino que están en un parón indefinido donde cada uno de los integrantes ha podido dedicarse a sus proyectos.

La bada ha publicado múltiples EP`s, Singles y Slipts junto con su par de largos, y entre todas esas canciones me atrevería decir que no hay ninguna que sobre o que tenga una función exclusiva de relleno. La variedad de estilos que puede aportar la banda, desde el sucio garage anfetamínico hasta baladones con tintes psicodélicos y todo lo que hay entre medias. Nada sobra. De toda esa enorme colección de temas, me he atrevido a realizar una pequeña reseña de los que a mi parecer resultan los más míticos, los temas que deberías escuchar para saber si realmente perteneces a la religión de Dávila666. Cuidado, ya que una vez que tienes la marca del diablo, es difícil desprenderse de ella...

‘Basura’ Es un tema con unas guitarras sangrantes y roñosas donde podemos escuchar unas letras que recitan una retahíla autocritica de la impureza de su propio ser. Los Dávila se sienten sucios, se sienten basura y por eso componen este tema que abre su primer LP. El estribillo y los coros aportan un punto refrescante al tema. Coge toda la rabia que tenían los Strokes en su disco debut, multiplícala por tres y tendrás una aproximación de la fuerza que desprende este tema. Un solo de guitarra abrasivo termina de hacer saltar todo por los aires. ‘Dimelo ya’ tiene un tono mucho más popero. Sin duda las liricas tienen un tono festivo, donde se cuenta una curiosa historia de desamor bastante divertida. Aquí apreciamos la capacidad del grupo de manejar las letras, mostrando una auto parodia de la que salen muy bien parados, sin caer en el ridículo.

‘Tu’ es el baladón de su disco debut. Sin duda son marcadamente presentes las influencias a la Velvet y por asociación a Jesus and Mary Chain. Parece un homenaje a 'Sunday Morning' de Lou Reed y los suyos, con un tempo pausado, voces susurradas y ese xilófono que aporta un punto lisérgico que logra abstraer y relajar al oyente. Dávila666, capaces de abrasar con sus guitarras y acariciar el oído del oyente de un tema a otro.
Para ‘Callejón’ vuelve de nuevo la garra y la guerra, en el quizá sea uno de mis temas favoritos de la banda. Con unas rasgueo de guitarra inicial que ya nos muestra que estamos en camino hacia la Motor City, imitando a Iggy y sus Stooges. Letras depravadas y ritmo muy agresivo, que alcanzará su clímax en el estribillo. Reservo el contenido de la letra para que los oyentes la descubran y aprecien. No serviría de nada transcribirlas aquí, hay que apreciarlas. Es Rock and Roll.

Para el siguiente disco nos vuelven las letras con sentidos ocultos a las primeras de cambio con 'Obsesionao'. Lo más notable del tema son los coros que cabalgan perfectamente junto con la instrumentación, logrando uno de los puntos altos de la banda, especialistas en construir joyas así. Se aprecia ahora que la banda tiene muchos más recursos, y técnicamente se les aprecia un punto por encima de su inicio. De nuevo una balada como ‘Yo sería Otro’ muestra su versatilidad llevaba a los extremos, con una canción de tempo medio que sin duda hará las delicias de todos aquellos corazones rotos, ya que desprende dolor y verdad a partes iguales. ‘Si me Ves’ es otro guiño a los hermanos Reid, con una voz oscura e hipnótica, donde podemos apreciar de nuevo el tacto del grupo en las distancias cortas. La canción más punkarra de este segundo disco es la que acompañará a muchos de vosotros en las noches de borrachera, cuando gritéis a coro con los colegas el estribillo de este temazo directo a la cara. ‘Mala’ es pura furia, pura rabia, puros Dávila. Esta es la canción que hace saltar todo por los aires de aquellos que podían pensar que el grupo se estaba ablandando con tanta baladita. Ni mucho menos. Lo cierto es que al grupo se les podría considerar como un poco misóginos, o que realmente les han partido el corazón muchas veces, ya que cualquier referencia al género femenino viene marcado con reflexiones negativas hacia ellas, haciéndolas ver como vengativas, egoístas y malvadas. ‘Esa nena nunca regresó’ es buena prueba de ello. Como colofón hablaré de la mítica cover de The Nerves y su ‘Hanging on the Telephone’, canción que pasa de ser un temita ower pop sin maldad a una canción con un gancho terrible y mayor velocidad. Las letras, cómo no, en la línea depravada y corrupta del grupo.


En definitiva, Dávila666 es una banda que merece ser tenida en cuenta como una de los grupos de rock con más marcha actualmente en el panorama latinoamericano. Sabemos que están actualmente en un receso, pero volverán. Volverán por que la marca del diablo no se marcha nunca, es imposible de quitar. Del mismo modo que resulta imposible abandonar sus ingeniosas letras y su apabullante sonido. Dávila es puro rockanrol.

articulo originalmente publicado en Vanishingpoint.es

jueves, 18 de julio de 2013

Smoke Idols - EP 01 (2013)

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Smoke Idols surge en Bilbao en el año 2009, y desde entonces han ido trabajando su sonido sin prisa pero sin perder el norte. Meses atrás fueron presentando varios temas en su Bandcamp, y ahora llega oficiosamente la primera demo, que incluye sus primeros temas como 'Things are go wrong' y 'Lets go Outside'. La cuestión que asalta al oyente con rapidez es que no suena a Demo, el sonido maquetero ha sido trabajado hasta alcanzar un sonido que roza la pulcritud por momentos, dando a entender la seriedad con la que Smoke Idols se tienen en cuenta a sí mismos y a su música.

'Proud of Me' suena suena a sixties, siendo perfectamente reconocibles las influencias de the Beatles. Canción madura para una banda tan joven, arriesgando en la propuesta de abrir una Demo con un tema de casi 6 minutos. Pero funciona. La canción está tratada con la suficiente inteligencia como para que sea asimilada con ligereza. El piano marca el ritmo durante todo el metraje, mientras las vocales suenan puras e inocentes. Como este pequeño viaje que comienza una banda en dirección a un lugar desconocido, con una mochila repleta de ilusión y orgullosos de sí mismos. 'Theres no Time' tiene unas vocales lisérgicas en la vena de Tame Impala, pero con un punto adicional de rockeria. En el momento que alcanza el estribillo, consiguen elevar el tema al espacio abierto, invitando al oyente a flotar en sus acuosas melodías. El final de la canción resulta algo mas movido, con un tono sureño, donde por primera vez vemos aparecer las guitarras con protagonismo absoluto.

'Lets go outside', ya de primeras choca nuevamente. ¿A que suenan esas guitarras? uno repasa en su cabeza el catalogo de riffs para darse cuenta de que es muy similar el efecto de la guitarra a aquel que imprimió David Gilmour a la suya para la grabación del The Wall allá por 1979. Pero después el tema sigue por otros derroteros distintos a  aquellos de Pink Floyd. Lo bueno es que no les importa mostrarnos sus influencias de cara, sin enmascararlas con distorsión o efectismos. Ese gesto les honra. El solo de guitarra con el que nos deleitan al final es puramente setentero, en una era donde ya casi nadie tiene los huevos de hacerlo, tienen que venir unos chavales de Bilbao para meternos un clásico en su primera Demo.

'Things are Gonna go Wrong'. El titulo de la canción invita a tomárselos como una premonición. Esto tan bonito que han construido algún día se destruirá, las cosas van a ir mal. Como si del ciclo vital se tratara, Smoke Idols ya nos cuentan desde el mismo día de su nacimiento, que en algún momento todo esto terminará rompiéndose. Es parte de la vida, y es parte de la música. Resulta loable que nos lo recuerden antes de que su alma quede corrompida por el dinero, las fans histéricas y las crisis de identidad. Mientras estas ideas divagan por nuestra mente, la canción transporta al oyente a un estado de felicidad plena, a pesar de la aparente contradicción de sus líricas. El broche final nos lo otorga otro riff de gran nivel, que termina de añadir el lazo a este estupendo comienzo para el grupo.

En una época donde se dice que todo está inventado, la formula seguida por muchas bandas nuevas consiste en tratar de sonar lo más radicales y novedosas posibles, tratando de extirpar cualquier influencia anticuada. Por ello muchas veces se pierde perspectiva y gran cantidad de esas bandas acaban ahogadas en sus propias contradicciones. Si el propósito de una demo es darse a conocer, ir creando una primera base de fans, generar expectación para próximos lanzamientos, el objetivo queda cumplido para Smoke Idols con estas cuatro canciones. El futuro es suyo.


Critica originalmente publicada en:  http://vanishingpoint.es/






lunes, 10 de junio de 2013

Queens of Stone Age - Like Clockwork (2013)

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Después de 6 años de parón, vuelve Queens of Stone Age. Es cierto que Josh Homme no ha parado desde entonces, trabajando en proyectos paralelos como Them Croocked Vultures o la producción de aquel Humburg de los Arctic Monkeys, mientras seguía realizando giras con asiduidad.  Mucho ha cambiado el grupo, recuperando en su line up a Dave Grohl y Nick Oliveri, y juntándose a grabar junto a estrellas de la talla de Alex Turner, Mark Lanegan, Trent Reznor o Sir Elton John. De nuevo ha tratado de dar un lavado de cara su sonido, manteniendo las señas de identidad que conocemos de sobra, pero buscando dar en el clavo con un sonido novedoso y canciones contundentes. Lo ha conseguido, pero solo a ratos en este Like Clockwork. 

El primer tema ‘Keep Your Eyes’ open abre con un riff oscurísimo, que casi parece Doom, una especie de marcha fúnebre para abrir boca. La canción tiene chispazos ocasionales de furia, pero en ningún momento termina de partir la canción hacia algún sitio, siendo un tema introductorio que consigue crear expectación para lo que puede venir después, pero que resulta un intento excesivamente forzado. El siguiente track tiene un ritmo más animado, comenzando por un riff marca de la casa de Josh y un medio tiempo en el cual se siente muy cómodo a la hora de edificar sus canciones. ‘I Sat By the Ocean’ tiene un comienzo prometedor, pero el estribillo de nuevo lo encuentro un poco trivial. La canción está muy bien tratada instrumentalmente, pero echo un poco en falta ese salvajismo que podíamos apreciar en ocasiones pasadas. De nuevo este segundo tema queda algo plano y hueco, donde las vocales de Josh Homme no terminan de cuajar esta vez. El disco empieza a entrarme bien a partir de la tercera canción, y eso que se trata de una lenta. Sin duda resulta un poco curioso encontrarse un Valadon como ‘The Vampire of Time and Memory’ tan temprano en el tracklist, pero sorprende ver lo bien que funciona. A la mitad del tema entra un solo de guitarra muy meloso y refrescante, con muchísima inspiración setentera, donde comprobamos que la influencia de Led Zeppelin sigue muy presente cuarenta años después. Suavemente y sin hacer mucho ruido, la canción va ganando en cadencia para terminar notablemente. Resulta curioso ver a QOTSA hacer canciones así, sin duda motivados por la intención de expandir su sonido. 

Seguimos con la inspiración seventies en ‘If i Had a Tail’, que recuerda a los Led Zeppelin de Physical Grafiti en lo referente al tratamiento del riff y el ritmo. En los primeros compases parece una reactualización de los guitarrazos de 'In my Time of Dying' de Jimmi Page, del que parece haberse inspirado esta vez. Dejando al margen las posibles licencias, el tema tiene bastante potencia instrumental, con un ritmo que busca ser novedoso respecto a la paleta cromática de la banda. Seguimos con ‘My God is The Sun’, sin duda el hit del disco, contundente y con músculo. Aquí si encontramos a los QOTSA a gusto con sigo mismos, fabricando uno de los clásicos inmediatos del álbum. La aguda voz de Josh se mueve con fuerza de camino al estribillo, mientras la guitarra va puliendo los oídos del mismo modo que lleva haciéndolo tanto tiempo. Perfecta en duración y los cambios de ritmo, un acierto. Por otra parte ‘Kalopsia’ es un regular intento de crear ambientes hipnóticos, quedándose en algo brumoso y confuso. No consigue enganchar de primeras, y aunque el riff que aparece en el minuto uno es notable, parece que tenemos dos canciones pegadas en el mismo track. No funciona aquí la fórmula. Parece que Trent Reznor tiene la firma en este experimento que busca mostrarnos a unos Queens of Stone Age introspectivos y ambientales. Pero esta nunca ha sido una banda con esa clase de virtudes y por lo tanto la canción suena falsa y fuera de lugar respecto al conjunto del disco, el intento de reanimación del tramo final sencillamente no funciona. En cambio ‘Fairweather Friends’ es una canción con potencial. Es curiosa y tiene frescura, parece que el sonido de QOTSA encuentra esta vez una senda donde expandirse correctamente, donde la voz de Josh Homme alcanza nuevos registros, imitando el estilo vocal de Dave Grohl por momentos. El tema va progresivamente ganando fuerza y estalla con efectividad pasado el primer minuto. Parece una canción pensada con ciertas miras expansivas, buscando abrir sus intenciones hacia el rock de estadio, mas ampuloso y ambicioso.

‘Smooth Sailing’ tiene un ritmo festivo y vacilón que puede descolocar un poco de primeras. Si viajásemos a 1998 y le hiciéramos escuchar este tema al Josh Homme de aquella época, seguramente escupiría whisky diciendo ‘‘¿Voy a acabar haciendo un tema así?, ¿tan jodido de la cabeza voy a estar?'' Esto es lo que pasa cuando intentas sonar tan novedoso y tratas de reinventarte tantas veces, que acaban saliendo estos objetos sospechosos. A mitad del tema parece tratar de sonar a él mismo, pero el daño quizá ya este hecho. Pienso que podría haberles cedido este tema a  los Arctic Monkeys y les hubiera quedado mejor. O al menos hubiera sido una canción más coherente con ellos mismos. Por otra parte ’I appear Missing’ suenan a los QOTSA de siempre, con tensión creciente y repletos de emotividad. El riff final es notable, y junto con ‘My God is the Sun’ es uno de los temas más contundentes y mejor tratados de todo el disco. Quizá debería haber sido colocado antes en el tracklist y no haber quedado relegado a las posiciones finales. La tension latente que nos inyectan desde el comienzo es efectiva, y la canción suena comedida por momentos, a la espera de seguir sumergiendo al oyente, para terminarla con una fuerza desgarradora. Queens of Stone age nunca ha sido una banda propiamente stoner. Quizás en su disco homónimo las influencias que arrastraban de Kyuss eran lógicas y evidentes, pero desde Rated R han buscado alejarse con rapidez de aquello, y lo han logrado sin problema, inventando un sonido, un estilo y un carácter propios. No ha habido una banda que sonara ni remotamente parecido a QOTSA en los últimos diez años, ahí radica gran parte de su éxito, el hecho de que son únicos en lo suyo.

En conclusión hay que decir que se trata de un disco menos arriesgado que Era Vulgaris, por realizar la comparación más próxima. Allá por el 2007 se tiraron a la piscina y todo salió bien, con ese feísmo que nos mostraban en canciones como 'Turning on the screw', donde las guitarras sonaban a motosierras, resultando adictivas. También estaba aquel baladón como 'make it wit chu' y ese ostión en la cara que era '3`s and 7`s'. Sin duda se les notaba más salvajes y alocados, sin miedo a equivocarse. Encuentro por tanto a estos Queens of Stone Age de 2013, domesticados y mansos, conociendo el terreno que pisan, sintiéndose seguros a cada paso. Ahora, muchas cosas de este disco me parecen barrocas y recargadas. Parece como si se estuvieran esforzando demasiado por gustar. ¿Estamos ante un grower? el tiempo lo dirá a medida que las escuchas vayan pasando.

Es un disco con cierto potencial para mejorar con el tiempo, pero habrá que ver hasta qué punto. De ningún modo podemos calificarlo como mal disco. Observado como un conjunto, se trata de un álbum que les va a abrir muchas puertas para convertirse en una banda más adulta y global. Podemos considerar que siguen la transición de su sonido y el cambio profundo de estilo que ya empezábamos advertir en Lulabies to paralyze y que se formalizó en Era Vulgaris. Podría ser incluso que Josh y los suyos caminen en círculos y acaben volviendo al estilo de finales de los noventa, emulándose a sí mismos, tratando de replicar genialidades como 'If Only Everything'. Lo dudo mucho. QOTSA hace tiempo que ha emprendido un viaje sin retorno a un lugar que desconocemos. Josh Homme seguramente tenga un plan en su cabeza bien trazado acerca del futuro de la banda, pero para mí este Like Clockwork le falta algo de chispa o magia que si tenían sus anteriores 5 LP de una u otra manera. Quizás sea mi oído, que ya no es el mismo oído que veneraba allá por el 2008 el Songs for the Deaf. ¿Disco decente? Si, por supuesto. ¿Disco del Año? No flipes.




Nota 5,9


Articulo originalmente publicado en Vanishingpoint.es


martes, 21 de mayo de 2013

Kyuss (1987-1995)

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Every man, woman, and child alive should see the desert one time before they die. Nothin' at all for miles around. Nothin' but sand and rocks and cactus and blue sky. Not a soul in sight. No sirens. No car alarms. Nobody honkin' atcha. No madmen cursin' or pissin' in the streets. You find the silence out there, you find the peace. You can find God. So we drive west, keep driving till we find a nice little town. These towns out in the desert, you know why they got there? People wanted to get away from somewhere else. The desert's for startin' over.


Nunca un lugar inspiró tanto a un estilo de música. El stoner rock, también conocido como desert Rock surge a comienzos de los años 90 en la zona de Palm Desert. Esa es la versión oficial, pero la historia comienza muchos años antes. Eric Clapton funda Cream en 1966, aportando a la escena un blues mucho más pesado, un sonido novedoso cargado de tintes psicodelicos. Eran los días del paz y amor, siendo su aparición un soplo de aire fresco para una generación. Siguiendo esta estela de Cream, posteriormente llegarían grupos como Blue Cheer abanderando el Rock psicodelico con mayor pesadez y ya entrados en los setenta Black Sabbath daría el pistoletazo de salida al Heavy Metal. Estos grupos podríamos considerarlos como las raíces del genero que se expandiría años después. En una generación sin el desarrollo de los medios de comunicación los chavales pudieron disfrutar de grupos de contundencia instrumental gracias a bandas como Led Zeppelin, Deep Purple, Grand Funk Railroad o Black Sabbath. En sus años buenos crearon un sonido con una potencia terrible. A la sazón de estas bandas, surgieron otras muchas más que buscaron llevar al límite el sonido. Durante la última parte de los 60 y la primera mitad de los 70 surgieron cantidad de bandas que buscaban recrear ese sonido 'pesado' aportando cada una su particularidad. Muchas de ellas apenas grabaron un disco o un par de singles, recibiendo nula atención. Pero la semilla estaba plantada por todos aquellos fanáticos del cautivador ambiente de las guitarras con fuzz hasta los topes y las baterias monstruosas llenas de fuerza.

No podemos negar la importancia de Black Sabbath como influencia básica del stoner rock, especialmente los cuatro primeros discos de la banda británica. Tomando inicialmente los patrones del Blues en sus comienzos, Black Sabbath rápidamente darían un giro en su estilo con la publicación de su primer sencillo 'Evil Woman' en enero de 1970. No fue una banda adorada por la crítica que declaró en su día que su sonido era «improvisaciones discordantes con el bajo y la guitarra rodando como obsesos de la velocidad pasados de rosca sobre los perímetros musicales del otro, aunque sin encontrar nunca del todo la sincronización». A pesar de todo eso, el grupo consiguió grandes ventas y Paranoid del mismo año llegó a ser número 1 en las listas. Lo importante de este hecho fue que Black Sabbath fue la primera banda con este sonido tan pesado que tuvo notable éxito comercial. Este es el motivo de que sean pioneros en el Heavy Metal, lo cierto es que había muchas bandas que buscaron un sonido parecido, pero Black Sabbath fue la que dio en el clavo. Posteriormente Black Sabbath y el Heavy Metal tomarían otras direcciones quedando ese sonido oscuro y profundo de sus comienzos olvidado en estanterías repletas de polvorientos vinilos. Los discos Paranoid, Master of Reality y Vol. 4 quedarán como testamento de lo que el heavy metal pudo haber sido y no fue con un tempo lento y una cadencia contundente, acompañada por las terribles escalas y mastodónticos solos de guitarra de Tommy Iommi.

Tuvo que hacerse mayor la generación que había crecido junto a las estanterias de polvorientos vinilos, agarrar una guitarra y tratar de emular ese sonido que llevaba 20 años olvidado por todos. Allá en el desierto de Palm Desert, al margen del Hair Metal de los Angeles y alejados del Grunge de Seattle un grupo de chavales deciden seguir su propio camino, el camino que les ha dictado el desierto, fundando Kyuss en 1987. John Garcia, Josh Homme, Brant Bjork y el bajista Chris Cockrell (que sería sustituido al poco tiempo por Nick Oliveri) formaron Kyuss siendo apenas unos chavales de instituto con ganas de comerse el mundo. El desierto, la aspereza de las dunas y lo atractivo del paraje les hizo pivotar hacia allí, como una imperiosa necesidad imposible de evitar. En pueblecitos aislados de la zona de Palm Desert se volvió popular las 'desert parties' o 'generator parties'. Allí Kyuss y otras muchas bandas elegían un punto del desierto y simplemente tocaban bajo las estrellas sus danzas espaciales, regadas con interminables jams hasta el amanecer. Podríamos considerar estos actos como algo que rompía los habituales cánones musicales que podamos conocer, ya que tocaban música por el simple placer de hacerlo. Tocamos en las dunas por que los clubs de Los Angeles no nos aceptan, pero un día lo harán y nosotros cambiaremos las reglas del juego.



Después de madurar ellos y madurar su sonido en 1990 se publica el EP Sons of Kyuss. Un sonido muy bruto, con influencias muy destacables del Trash Metal y -cómo no- de Black Sabbath. Al fin y al cabo no eran más que unos chavales haciendo ruido, pero se podía advertir un poso de algo grandioso. Canciones como las espídicas 'Isolation Desolation' o 'Love Has Passed Me By' tenían magia en el aire. Primitivas y bestias, sin un ápice de cariño o delicadeza. Aquí podríamos marcar una pequeña estaca en el suelo en el contexto musical de la época. El Hair Metal o Pop Metal al estilo MTV tenía fecha de caducidad a finales de los 80, mientras que al norte, en Seattle, el grunge estaba preparado para triunfar a una escala global. Pero Kyuss no pegaba en ninguno de los dos grupos. Ciertamente el glamour de Los Angeles no iba con ellos, y el grunge era una ola con la que había afinidad, pero quedaba quizás un poco lejos geográficamente, y a la postre espiritualmente también lo estaría. Las cosas siguieron en calma para la banda, descubriéndose a si mismos en Wretch, el primer álbum de la banda. Fue un recopilatorio de algunas canciones del EP junto con otros temas del grupo. Todavía se les notaba muy jóvenes y era momento de seguir puliéndose en directos arrolladores e ir gestando una base de fans antes que hacer un disco más ambicioso.

Es dificil saber que pasó durante la primera mitad de 1992 para poder apreciar el salto cualitativo que sucedió entre Wretch y Blues for the Red Sun. Chris Goss, el frontman de Masters of Reality se quedó impresionado al verles tocar en directo, y apostó por ellos para ser su productor de su segundo LP después de Wretch. No sabemos qué pasó en las sesiones de trabajo pero realmente se gestó un disco para la historia. 'Thumb' comienza sinuosa con un punteo tranquilo y sosegado, hasta que empieza el grupo a funcionar en bloque de un modo aplastante. Todo suena como debe, con una potencia instrumental descomunal, de riffs profundos y batería apabullante mientras la voz rasgada de John García arrastra todo a su paso. Josh Homme usaba un amplificador de bajo para su guitarra, buscando conseguir ese sonido grave y cavernoso que el necesitaba para darle ese tamiz añejo. Aquel era su homenaje a los polvorientos vinilos de 20 años atrás. Los mismos veinte años que tenía el por aquellos días mientras revolucionaba a escala underground el metal alternativo y fundaba la nueva era del Stoner Rock. Si el grunge tenía su 'Smells like teen Spirit' Kyuss buscó crear su 'Paranoid' en el segundo tema de su segundo disco. 'Green Machine' quedará para la historia como la canción absoluta de Kyuss. Rápida, seca y directa. Las influencias del Trash Metal de los primeros Metallica y la fiereza en los riffs de Black Sabbath dieron pie a una de las mejores y más aplastantes temas de los 90. Porque la vida no es dulce, la vida es amarga y por qué ''I see pretty flowers at my feet, Cool breeze, clean air, Hy-Fidelity. Pretty please, pretty please, pretty please get the hell away from me'' y porque durante esos 3 minutos y 20 segundos que dura el tema todo parece tener sentido. Aire limpio y una brisa fresca, ellos no necesitaron más el tiempo que estuvieron juntos y tu tampoco. El tema habla de librarse de la codicia, de todo aquello innecesario y banal para vencer a los demonios internos.



'50 Million Year Trip' nos enseña las dos caras de Kyuss. Capaces de hacer temas con dureza metálica y dulzura lisérgica. Fuerte, pero suave a la vez. El tema empieza abrasando todo a su paso a una velocidad bestial con un riff machacón que busca alterar la percepción sensorial del oyente. La voz de John García rompe grave y densa, rebotando sus letanías en nuestra cabeza. Hacia el minuto 2 el tema estalla por los aires y la nave esta lista para despegar. Lentamente el ruido se va calmando y la canción se eleva. Se eleva mas allá de las nubes, más allá de los valles y la montaña. Viajamos lejos, muy lejos de aquí. Son 50 millones de años en 3 minutos. La voz que antes sonaba con aspereza ahora acaricia los oídos del oyente en relajante melodía, acompañada por un riff puramente espacial que nos transporta a otro lugar en el espacio y en el tiempo. Es momento para el oyente de dejarse llevar por lo acuoso del sonido, condenado a flotar eternamente en el espacio y el universo que Kyuss ha construido para ti.

Sin duda el alma de Kyuss son los riffs de Josh Homme junto con la característica voz de John García, pero no debemos olvidarnos de las baquetas del inefable Brant Bjork, que junto con Nick Oliveri al bajo otorgan la profundidad cavernosa al sonido del grupo. Podemos apreciar esto en el tema instrumental 'Apothecaries Weight', donde la banda se despacha con soltura con todas sus virtudes y ningún vicio. Destacamos también 'Freedom Run' en el tramo final del disco, cuya capacidad hipnótica sigue vigente después de decenas de escuchas. Uno literalmente queda absorbido por el fraseo inicial que nos sugiere que quizá seamos libres, o no tanto. Robé por ti, recorrí miles de kilómetros en el desierto por ti, y no hay nada que tú puedas hacer por mí. Esto es Kyuss invocando a los dioses me lo parece a mí. La cuestión es que el tema arrastra una potencia brutal en lo instrumental, con un bajeo muy marcado y la guitarra sonando cavernosa. Pero sin duda lo memorable es la garra que nos transmite John García cada vez que se desgañita intentando alcanzar el mejor registro vocal posible. Solo le queda a uno por sacudir la cabeza hacia delante sin fin. Mención especial para 'Writhe', en lo que viene siendo una nueva muestra de Kyuss de poder tocarlo fuerte y cantarlo suave. La voz de García, esta vez esta comedida y sonando dulce, mientras las guitarras siguen igual de graves. Es esta combinación lo que la convierten en una canción única, sosegada, fácil de disfrutar. El sólo de guitarra que viene en el tramo medio del tema es sencillamente liberador y refrescante. Nunca nadie pensó que el metal podía sonar así hasta que Josh Homme encontró este sonido. Sin duda la sensación que queda después de viajar durante casi una hora por estos ambientes tan abruptos es la de cansancio absoluto. Pero una vez que se ha disfrutado de esta obra maestra por completo, una pequeña semilla se planta en nuestro cerebro para siempre, las cual nos hará no olvidar este momento jamás.

Depuse de hacer historia en el Stoner Rock Kyuss se encontró en la encrucijada al ver su discográfica ser absorbida por Elektra Records. Era el momento de confirmar las buenas sensaciones que se habían demostrado en el disco anterior y para 'Welcome to Sky Valley' se pusieron metas aún más ambiciosas. En teoría el álbum se divide en 3 grupos de canciones. Estas 3 secciones nos muestran todo el rango ampliado del sonido Kyuss, partiendo desde el metal más abrasivo hasta la psicodelia espacial. El primero de estos actos comienza con la potentísima 'Gardenia'. La primera impresión que puede sobrevenirle al oyente es el hecho de que las guitarras suenan todavía con mayor profundidad, siendo un nuevo intento por parte de Josh Homme en la búsqueda de ese sonido catártico y volcánico. Tras un comienzo violento, el sonido se vuelve más juguetón, con ritmos funky, como si de alguna danza tribal se tratase. Pero Kyuss solo busca confundir al oyente, y cuando parece que el tema va a terminar de ese modo, nos sobreviene una nueva oleada de sonido que traspasa con terrible dureza nuestros tímpanos. 'Asteroid' tiene un sentido mucho más experimental e introspectivo, con sonidos rotos y descoordinados, como si la banda tuviera la intención de desorientar de nuevo al oyente. En el fondo 'Asteroid' resulta ser una introducción para 'Supa Scoopa and Mighty Scoop', que abre el tramo más memorable del disco. La voz de John García suena sincera y desesperada al comienzo, con inusual claridad al no estar solapada por instrumentos. Aquí podemos apreciar la gama completa del sonido Kyuss, con cambios de ritmo brutales, llevando a la canción perfectamente domada en el caos en seis minutos de puro virtuosismo instrumental. La canción suena de algún modo a despedida, como si el grupo supiese que esta genialidad de juntar a estos maestros rockeros no pudiese perdurar mucho en el tiempo ''We've been laughing, Since you've been gone, And I want to know, Did you all enjoy the show?, It's so sad to see you go''. La brevedad de ciertas cosas buenas debe ser disfrutada en el momento y en el lugar. Esta canción, esta banda y este grupo estaban ligados a una época en concreto, sabedores de que algo terminaría de romper esta magia tan potente.



'100º Degrees', como muchos la describieron en su día es la canción perfecta para pegarsela con el coche. De nuevo  un tema con directa inspiración trash arranca a toda pastilla, y solo invita a pisar el acelerador hasta el fondo del pedal. En cierto modo es una especie de catarsis o estallido final, con ese grito que termina estirado en el final de la canción. Se da por finalizado el tramo potente del disco y llega uno de los momentos de mayor genialidad de Kyuss en toda su discografía. Como ya he comentado, son unos especialistas en el sonido pesado, pero en la dupla de canciones 'Space Cadet' y 'Demon Cleaner' nos muestran su lado mas groovy y pausado. Dos canciones que no pueden ser concebidas ni escuchadas la una sin la otra. Por primera vez oímos guitarras acústicas y sonidos calmados, perfectos para disfrutar mientras pasan los minutos mientras observamos elevarse el humo hacia arriba. Las letras hablan de lugares extraños del espacio, de la sensación de estar solo en la infinidad del espacio. Estoy solo sentado al borde del acantilado, desesperado del todo ''Waiting is hard, fucking takes so long’', la espera es larga y ya va durando demasiado. Esperas y esperas, pero nunca sucede nada. ¿Pero acaso tiene que suceder algo? reflexiona García cantando en el registro más suave de su carrera. Quizá no haya que esperar nada de nadie, quizá aquel cadete del espacio esta sólo allí arriba y se hace a la idea de que su cuerpo permanecerá flotando hasta el fin de los tiempos, hasta que algún agujero negro le absorba o hasta que al universo le dé por contraerse en un solo punto y todo vuelva a empezar de nuevo. Mientras eso ocurre tenemos siete minutos majestuosos para flipar en un bucle infinito. 'Demon Cleaner' vuelve a traer un poco de ritmo, pero sigue siendo otro tema bastante calmado para lo que nos tiene acostumbrado este grupo. Según se cuenta en los mentideros, esta cancion la compuso Josh Homme acerca de cierta fobia suya a los dientes. Debe tener una pequeña manía acerca de tenerlos siempre limpios, y por ello consideró titularla así. La letra no menciona directamente este aspecto, sino que más bien hace referencia a uno mismo y la purificación de los demonios internos. Pero aquellos demonios internos no pudieron ser exorcizados y la banda comenzó su fragmentación nada mas terminar de grabar 'Welcome To Sky Valley', cuando el batería Brant Bjork abandonó el grupo, agotado de las interminables giras y los diversos roces con algún compañero de la banda. Fue reemplazo por Alfredo Hernández, pero la banda no volvió a ser la misma.

El canto del cisne pudo llegó con el álbum '...And the Circus Leaves Town'. Obviamente el título del disco suena a despedida, y no fue de extrañar que la banda decidiera disolverse oficialmente en octubre de 1995, justo unos meses de la publicación de este álbum. Más que un álbum cohesionado como los 2 anteriores LP, este suena como un conjunto de canciones apresuradas, algunas con tremenda brillantez y otras algo aburridas. Musicalmente Kyuss sobrevive como leyenda y, por lo tanto, el mito queda congelado, listo para la vitrina, como el paisaje de invierno que presenta la portada de éste su último disco. Para entonces, la guitarra ya se ha retorcido y trabaja a destajo, impaciente, nerviosa, en espirales agudas y acompañada siempre por la abrasadora llamarada del bajo, obsesivo y perverso. El sonido resulta pues turbio, agotador; tan sólo 'Phototropic' y 'Catamaran' conceden unos minutos a la fantasía, a la virtualidad menos asfixiante y terrosa. Sobre el resto, apenas puede decirse que haya canciones bonitas. Como último golpe de genialidad podemos apreciar la desesperación y angustia que nos hacen tragar en 'El Rodeo' con esa letanía final que nos escupe con rabia John García. Aquí ya se empieza a advertir el sonido que se vería luego en bandas como Queens of The Stone Age, con esa ambientación al estilo western y mayor crudeza en el sonido. Sin duda un testamento notable.



Y ahí acabó todo. Brant Bjork siguió un tiempo con Fu Manchu y posteriormente se fue por solitario haciendo discos notables. John Garcia estuvo en varios grupos tales como Hermano y Unida. Durante 1997 sacó un EP con una banda llamada Slo Burn, la cual se dice que es la que tenía el sonido más Kyussero de todos estos proyectos. Josh Homme formó QOTSA, teniendo muchisimo exito como productor y frontman. Sin duda alguna su banda ha sido una de las más influyentes de los ultimos años en el panorama del hard rock y el metal alternativo. No podemos considerar el sonido actual de dicho grupo como stoner rock, ya que su estilo se ha ido depurando hacia algo irreconocible respecto al sonido Kyuss original. Muchas veces se habló de la vuelta de Kyuss, hasta que años atras John Garcia decidió subirse a un escenario a cantar las viejas canciones del grupo. Esto fomentó una nostalgia creciente y Brant Bjork junto con Nick Oliveri se añadieron al line up formando Kyuss Lives, para dar una extensa gira global y hacer vibrar de nuevo a sus fans. Josh Homme no se unió para completar el grupo original, achacando diversos motivos, y de hecho, les impuso una demanda amistosa en la cual les pedía no usar el nombre de Kyuss en los conciertos. Kyuss Lives pasó a llamarse Vista Chino, actualmente en proceso de grabación de un disco. Salga lo que salga de esta reunión, Kyuss siempre quedará en el recuerdo como la banda pionera del Stoner Rock moderno, poseedores de un sonido único y especial, capaz de tocar la fibra sensible a todos aquellos amantes del sonido auténtico. Allá en la oscuridad de la noche y en la hora más caliente del día, cuando estemos solos en el desierto, junto con el rumor del viento soplando sobre la arena de Palm Desert, podremos oír los riffs de Kyuss sonando en la lejanía hasta el fin de los tiempos.

Articulo originalmene publicado en VanishingPoint.es




sábado, 27 de abril de 2013

10 Discos 10 Canciones

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Bueno, aqui estamos otra vez para recomendaros una selección musical de diversos discos que he ido escuchando ultimamente, algunos viejos y otros de recién publicación, con la sana intención de que ampliéis vuestros horizontes musicales hasta donde vuestro oído alcance. Algunos grupos seguramente los conoceréis y con otros espero sorprenderos, si que recomendaría digerirlas con tiempo, ya que los estilos varían un poco de un tema a otro. Un saludo y a disfrutar de la buena música.


Fidlar - Fidlar (2013)




Crocodiles - Sleep Forever (2011)





Hollis Brown - Ride On the Train (2013)





The Only Ones - The Only Ones (1978)




My Morning Jacket - Z (2005)




At the Drive In - In Casino Out (1998)




No Age - Everything In Between (2010)





Team Ghost - Never Did Anything Wrong to Me EP (2010)




Epsilons - Six Card Poker Hand (2007)




The Boys - The Boys (1979)


martes, 12 de marzo de 2013

ISIS - Oceanic (2002)

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Volvamos de nuevo al océano. Es hora de volver de nuevo, dejarnos mecer lentamente sobre las olas mientras dejamos que nuestro cuerpo inerte se ahogue y volvamos finalmente a aquel lugar del cual salimos tiempo atrás. Aunque hoy seamos mamíferos,  allá en la noche de los tiempos surgimos del agua, huyendo de su frío y siniestro abrazo. El ser humano siempre buscó llegar más lejos y alcanzar cotas más altas, pero el mar siempre representó aquello oscuro y desconocido en el mundo, con sus misterios en las profundidades, habitado por criaturas que harían estremecer nuestra imaginación. Conquistamos el espacio, llegamos a las cuatro esquinas del mundo y contemplamos el atardecer sobre la superficie de la luna. Pero el mar siempre estuvo allí. Ingobernable e indómito. 'The Beginnig and the End', el comienzo y el final de todas las cosas. Así nos lo hizo ver Isis allá por 2002, creando un disco para la historia.

Sin duda podríamos tratar de describir a la banda y su sonido, los orígenes y las influencias, para luego describir aquello que aconteció con Isis y su Oceanic. Podríamos hablar de los generosos EP's que publicaron en el cambio de milenio o los buenos aciertos que proyectaron con su primer largo Celestial. Pero hoy nos detendremos a admirar con exclusividad a este Oceanic y su enorme derroche de talento creativo y contundencia musical. Un disco ambicioso, si. Destructivo, también. Un álbum que busca consumir y digerir al oyente en una marea de sonido apabullante. Los desgarradores gritos guturales que nos deleitan en 'The Other' son capaces de hacer temblar el espinazo a cualquiera. Sobre la mitad de la canción la tensión terminará por resolverse con un nuevo golpe instrumental. 'False Light' sigue sin ofrecer tregua alguna al oyente, añadiendo aún más furia a la combinación. No es posible luchar contra la corriente, ni seguir las luces que no llevan a nada, meros espejismos de una aventura condenada a fracasar y a hundirse inexorablemente. El mar lo domina todo. El océano nos condiciona y mientras los riffs siguen quemándonos surge, de improvisto la calma. Ya no merece la pena seguir remando contra la corriente y es momento de dejarse llevar. Bellísimos pasajes suceden ahora en 'False Light' en unos agradecidos momentos de calma durante la segunda mitad del tema. Unos punteos redondos, repetidos hasta la saciedad y que uno no podrá olvidar jamás. Isis sabe manejarse con soltura en estos juegos explorativos, ayudados por una producción exquisita.

'Carry' comienza pausado y calmado. Podemos sentir el leve rumor del agua filtrándose a través del sonido. Durante un minuto nos abstraemos de todo, hasta que la batería hace su aparición fríamente. Poco a poco el tema va cargándose de fuerza instrumental, mientras la guitarra ataca el tema con sublime gusto. Aquí se saborean más que nunca las bases post-rock del grupo, sonando menos metálicos. Llegado el minuto cuatro se desata de nuevo otra descarga eléctrica y el disco alcanza una sus cotas más altas. Letras que hacen referencia a lo divino y a la creación del mundo. Algo críptico e indescifrable, sujeto a las interpretaciones de cada uno.

And the water takes hold
Fills his lungs and crushes his body
Dust floats through sun in water
As you draw close
Fall to me
He sees like his never seen before
I will carry you
True and Free

And the water carries him away
Now that you are here
You'll swim with me
Soon he ceases to be at all
I am clutching you
True

He sees like he's never seen before
He is light in water



Se cuenta la historia de una persona, creemos. El sujeto parece ahogarse, llenándose sus pulmones de agua y deparándole el momento fatal. Pero este no resulta un momento trágico o doloroso, sino más bien un paso hacia delante, para convertirse en un ente espiritual. Ahora puede ver como nunca pudo hacerlo antes, él es la luz en el agua. Dejar al yo pasado, al cuerpo, a la carga física. Dejar todo ello hundiéndose sin remedio mientras el alma escapa libre y verdadera. Las letras rebotan con fuerza mientras los riffs siguen crepitando bestialmente con unos cambios de ritmo e indiscutible fuerza. Cualquier estilo es capaz de transmitir diferentes emociones, y el postmetal no es un género que se quede atrás. Es algo muchísimo más visceral pero igualmente disfrutable. Con 'Carry' llegará el final a esta primera mitad brutal. Quizá este sea momento de dejar respirar a nuestros oídos antes de seguir este camino durante el interludio, cargado de efectos que quieren asemejar la acuosidad del momento.

La segunda cara de este disco es mucho más introspectiva. Podríamos considerarlo la cara opuesta a la primera, al ser mucho más calmada y menos abrasiva. Los casi 11 minutos que dura 'Weight' son una declaración de intenciones de la banda, quizás buscando ofrecernos su lado menos destructivo, desplegando su talento en la creación de atmosferas más postrockeras. Después de unos minutos de calma inicial, la batería comienza atacando con decisión, mientras oímos en la lejanía el rumor de una dulce voz femenina. Como susurros que esparcen las olas, o las sirenas que habitan la orilla apreciamos la candidez de algo bello en un mundo tan abrupto. La tensión generada se resuelve con maestría y sensibilidad, a medida que se ha construido un tema con pausa. Los riffs que nos acompañan ya son más comedidos, pero van ganando en cadencia con el paso de los minutos para terminar finalizando memorablemente.

Para aquellos que hayan sobrevivido al viaje, les quedarán 'From Sinking' y 'Hym', temas sin duda para paladear con gusto, aunque quizás el oyente haya quedado exhausto por la escucha y su capacidad de apreciar los majestuosos riffs y las opresivas atmósferas se haya agotado. Pero sin duda, este Oceanic queda como uno de los testamentos del Post-Metal. Muchas bandas siguieron el estilo implementado en este LP, pero pocas pudieron y podrán realizar con tanto acierto este álbum conceptual; capaz de hacernos transmitir la inmensidad del océano y la nimiedad del ser humano con esta bestialidad instrumental. Un ritmo a veces desbocado y otro muy calmado, seguidos de potentes ataques de furia, evocando un torrente de emociones al oyente que solo se puede sentir y apreciar con estos sonidos tan duros. Solo nos queda dejarnos llevar por el sonido. Del mar venimos y finalmente todos iremos a fluir a él. Disfrutadlo.



Etiquetas: Post-metal, Heavy Metal
Temazos: False Light, Carry, Weight





jueves, 14 de febrero de 2013

The Progressive Era - PEEP: The aPROcalypse (2013)

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Hace ya mucho tiempo de 1995. Han pasado 18 años de aquel verano caluroso en Nueva York, donde los raperos Havoc y Prodigy de Mobb Deep tocaron techo con aquel mítico 'Shook Ones', la que probablemente sea una de las mejores canciones rap de los 90´s. En aquellos días, cuando Biggie hacía diabluras en las calles y la peña de Wu Tang Clan estaba en todas partes con un éxito tras otro. Cuando el rap estaba en lo más alto de todo, cuándo mataron a Tupac a tiros en Las Vegas y un año después Notorious B.I.G. corrió la misma suerte. Aquellos días, cuando Jay Z tenía más flow que dinero y era capaz de marcarse unos versos perfectos junto con Big Daddy Kane en 'Show n Prove'. Aquel magnífico día donde Capone N Noreaga se conocieron en la cárcel y publicaron un discazo terrible como aquel War Report. Aquellos días, cuando el día del funeral de B.I.G., mientras la comitiva llevaba el féretro por su barrio, alguien desde una casa puso con unos altavoces 'Hypnotize' y todo el mundo se puso a corear el último éxito del ídolo. Tuvo que acudir la policía porque casi se prepara una revuelta. Cuando el rap era rap. Han pasado más de 18 años de aquellos tiempos, y una generación nacida en aquella época gloriosa está saliendo a la luz. Joey Bada$$ y su Crew, los Pro Era, apenas han alcanzado la mayoría de edad, pero nos presentan esta mixtape para dejar bien claro que tienen cosas que decir y buen rap para lucir.

El rap ha cambiado mucho desde que terminaron los 90. El viejo estilo de rimas y producir ha visto su nivel de calidad reducido hasta niveles insospechados. Hoy en día la crítica adora a objetos sospechosos como Tyler the Creator o A$AP Rocky cuyas habilidades rimando difícilmente les hubiera conseguido un contrato discográfico tiempo atrás. Al parecer no hay nada mejor actualmente. Sin duda el rap ya es otra cosa, pero estas crews como la Pro Era, nacidos 18 años después de aquellos días de gloria, buscan hacer un pequeño homenaje a la era en la que nacieron y este the PEEP: The aPROcalypse es una gran primera aproximación. No suenan a 1995, pero podemos depurar en su sonido trazas directamente inspiradas en DJ Premier, o saborear ese flow ágil e inteligente que ya no se estila. Las cajas suenan como deben sonar, y las bases no parecen de juguete. Suenan, en definitiva, auténticos.


Suena un piano, oímos la voz de Common, rompe una caja. Comienza 'Like Water', y uno se deja adormecer por esa preciosa melodía que suena de fondo, mientras las rimas van construyéndose con soltura, creando una estructura de versos altamente disfrutable. Capital Steez tiene un estilo de rimar especial, apoyándose grácilmente en la base. Cj Fly entra más atropelladamente hacia el final del tema, con un flow más abrupto, que hace un fuerte contraste con lo agradable del piano que sigue sonando. 'Run or Fly’ roza el Stoner Rap, pero sin duda salen bien parados, rimando con cadencia baja, como si estuvieran demasiado colocados para rimar con precisión, pero sin duda la producción es otro nuevo acierto. En ningún momento buscando sobrecargar al oyente con ritmos pesados y abusivos. Todo fluye como la miel sobre la garganta. Dirty Sanchez, otro de los chavales de la crew se pasea por la rima con agilidad, clavándola a cada momento. Sin duda los que llevan la batuta es Joey Badda$$, el primero que salió al ojo de la multitud, publicando su mixtape el pasado año. Pero el resto no se le quedan atrás, de todos los miembros del grupo, cada uno aporta sus particulares características a la rima, como si de un Wu Tang Clan de post-adolescentes se tratase. Todavía son tan jóvenes, que uno puede caer en el error de tomarles poco en serio, pero se puede advertir posos de madurez temprana que sin duda hacen disfrutar con lo bueno de sus rimas. 'F-A' suena a puros noventa. Statik Selektah hace un enorme trabajo a la producción, con un sonido algo más crudo y menos meloso, que perfectamente pudo haber usado Nas en sus años mozos. Rimas algo más afiladas y con agresividad mientras el disco sigue avanzando.

En 'The Reinessance' tenemos uno de los temas más gordos del disco, con una ambientación mexicana, que sin duda dice mucho de la multiculturalidad de los barrios donde se han criado. Chuck Strangers se mete en la rima como los buenos Wu Tang Clan y Onyx en sus años mozos. Lo parte mientras se pasea por la base con sorprendente facilidad. Un hitazo de 3 minutos que recuerda sin duda a tiempos mejores, con mucha influencia del rap underground que se viene haciendo desde que los 90's echaron la persiana. Joey Bada$$ coge el testigo y se marca una de las mejores interpretaciones de la mixtape, con agresividad y potencia, como mandando un mensaje a todo el mundillo del rap. Después de la romanticona 'Interlude 47' nos llega 'Resurrection of Real'. Un título que sin duda debe servir como reflexión y llamada de atención. La resurrección del sonido añejo de DJ Premier, Marley Marl y Eazy Moo Bee, con el piano comandando de nuevo el tema y Ala Sole junto con Nyck Caution dando voz a uno de los mejores cortes. No se puede hacer un sonido noventero en 2013, pero si puedes homenajearlo con producciones que buscan rendir pleitesía a los mejores, dando tu toque particular. La Pro Era lo consiguen con crecen en esta mixtape, lo que nos anima a advertir un gran futuro para estos muchachos. Que este disco sirva también como homenaje póstumo a Capital Steez, que acometió suicidio días después de terminar la grabación, después de anunciar en twitter. A pesar de este desgraciado incidente, el futuro es suyo.




Critica original publicada de Vanishingpoint.es